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Catalanisme institucional en Castello de la Plana, per Xavier Gimeno
L´estiu passat l´ajuntament de Castello començaren unes obres de remodelacio de les places Santa Clara, Peixcateria i Major, que s´han acabat a finals de decembre, inaugurant-se les mateixes durant el Nadal.
La plaça Santa Clara ha quedat molt be, despres d´arreglar-se la part cremada durant una Magdalena i donar-li mes espai, havent llevat part de les antigues columnes, ademes s´ha netejat l´escultura del vilarrealenc Vicent Llorens Poy, nomenada ‘Pedra de Castello’, que molta falta li feya, enfosquida pel pas del temps. L´escultura es un lloc de visita d´excursions de gent de fora on lis expliquen un poc de nostra historia.
La plaça Peixcateria crec que nomes han canviat el paviment, la ‘Font dels Artistes’ ya havia segut netejada i restaurada.
Ara pasem a la plaça Major. Apart de canviar-se el paviment (ficant el nou damunt del vell i deixant la plaça mes alçada, sense voreres), s´ha netejat i restaurat la font central que tambe ha quedat prou be, pero l´ajuntament s´ha dedicat a afegir unes atres coses: un escut de Castello, en el portic de la casa consistorial, un mapa de la vila del s. XVI, de l´historiador burrianenc Martí de Viciana, on no figura el seu autor: ‘Castelló de la Plana. 1563’, una maqueta d´informacio de la plaça, en braille i en valencià acatalanat, un dibuix a terra en forma de laberint, que no entenc el seu significat, i per a rematar la faena, unes pedres on figura una inscripcio en paraules i grafies alienes al nostre idioma: ‘La ciutat de Castelló fa romandre aci aquestes lloses, antiga pell de la plaça Major, testimonis muts de minuts de silenci, llibrells de les llàgrimes de la nostra reialesa festera i oïdes sordes de la música del nostre poble’.
La paraula ‘romandre’ no existix en valencià, es un verp catala semblant al valencià ‘permaneixer’. La paraula ‘aquestes’ es un arcaisme, utilisat pels nostres classics, que ha evolucionat en ‘estes’. El valencià com a llengua viva ha anat evolucionant i es com si en el castellà ara diguerem ‘muller’ o ‘facenda’, en conter de ‘mujer’ o ‘hacienda’. I per ultim, les grafies ‘reialesa’, ‘oïdes’ i ‘sordes’, en valencià son: ‘realea’, ‘oïts’ i ‘sorts’.
Per lo tant, l´inscripcio en nostra llengua valenciana, la llengua del nostre poble, la llengua de Castello, deuria de ser: ‘La ciutat de Castelló fa permaneixer aci estes lloses, antiga pell de la plaça Major, testimonis muts de minuts de silenci, llibrells de les llàgrimes de la nostra realea festera i oïts sorts de la música del nostre poble’.
Manipulación lingüística y nacionalismo: algo más que palabras
"Desde Santurce a Bizancio": así se titula el último libro de Jesús Laínz. Un siglo después de que Sabino Arana inventase los términos Bizkaia, Gipuzkoa y Araba, ya han alcanzado la oficialidad. Pero la ingeniería palabrera sólo es una parte de la más amplia utilización de las lenguas como instrumentos de la llamada construcción nacional.
La manipulación lingüística no es ni un fenómeno nacido en nuestros días ni exclusivamente español. Muy al contrario, la tragicómica utilización de la lengua como instrumento opresor y modelador de las naciones cuenta con ilustres antecedentes en todo lugar y época, sobre todo a partir de que el acceso de las masas a la toma de decisiones políticas convirtiera al Pueblo y la Nación en objetos de adoración. Junto al sorprendente relato de la ingeniería lingüística practicada por toda Europa, en estas páginas se procede al desmenuzamiento del caso español, brillante e incesante aportación a la historia universal de la estupidez. «Este libro es la crónica despiadada, inflamatoria y cáustica de hasta qué extremos de estolidez pueden llegar los delirios nacionalistas». (Amando de Miguel).
Es probable que haya palabras que matan, pero de lo que desde luego no queda alguna es de que muchas, por lo menos, malhieren. Palabras que el nacionalismo ha usado como mástil de la bandera de la exclusión y no de la integración como siempre debería ser usada una lengua. De ahí al «nazionalismo» solo hay un paso. Estas, y muchísimas más y de la misma enjundia, son las tesis de «Desde Santurce a Bizancio. El poder nacionalizador de las palabras»(Ed. Encuentro) del ensayista Jesús Laínz, un libro que sirve de hilo afilado del que tirar para la conferencia que Laínz ofrecerá este miércoles, bajo el título de «La manipulación lingüística del nacionalismo», en el Aula de Cultura de ABC, dentro del ciclo«España, una tradición y un proyecto», que organizan la propia Aula de Cultura ABC-Fundación Vocento y la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad (Centro Cultural del Círculo de Lectores. O’Donnell, 10. A las 20 horas).
-Hagamos un poco de historia. ¿Ha existido algún país que haya destacado por este fenómeno de opresión lingüística? ¿Por ejemplo, la civilización romana no operaba con el latín en términos de manipulación?
-En el caso de Roma lo que sucedió fue la sustitución de las lenguas de los pueblos conquistados por una lengua de cultura muy desarrollada y extendida: el latín. Pero la opresión lingüística tal como la entendemos hoy comenzó con la Ilustración, paralelamente al desarrollo del nacionalismo y a los procesos de uniformización legal y administrativa. Aunque es cierto que se pueden encontrar casos bastante anteriores, sobre todo el inglés en Irlanda desde el siglo XIV. Pero el caso más sobresaliente quizá sea el francés: los revolucionarios proclamaron su intención de extirpar las lenguas regionales, a las que llamaban «jergas bárbaras». Y lo hicieron en nombre de la libertad y la igualdad. Con gran tenacidad e indudable éxito. Sin embargo, el país que ha cargado con la imagen de especialmente lingüicida ha sido España, lo cual es una injusticia histórica descomunal.
-¿Dónde está la frontera entre el poder civilizador de la lengua y la manipulación y la opresión a través de ella?
El respeto no puede penetrar en un cráneo nacionalista
-¿La supuesta «opresión» de una lengua a menudo no es más que una excusa para alentar otros fines?
Arana es el Tolkien vasco. Se inventó una nación con su fantasía
Convicción decimonónica
-¿Por qué los nacionalismos convierten la lengua en algo excluyente y no integrador?
-Porque a nuestros románticos separatistas no hay quien les mueva de su decimonónica convicción de que la lengua es la prueba de que son una nación distinta. Por eso la agitan con fines exclusivamente políticos, ajenos a las necesidades de comunicación de la gente, que es para lo que sirven las lenguas. Ya Sabino escribió que si los maketos algún día aprendieran vascuence, los vascos tendrían que aprender ruso o noruego para hablar otra lengua y así evitar lo que el llamó «cruzamiento de razas». Y mosén Armengou, uno de los padrinos políticos de Jordi Pujol, explicó en 1958 que para ser catalán había que hablar siempre catalán, pues de lo contrario se sería un traidor. Textualmente escribió: «Los zorros y los sapos de nuestro país también han nacido en Cataluña y no decimos que sean catalanes. Pertenecen a la fauna mundial. Estos catalanes circunstanciales tampoco son catalanes. Pertenecen a la fauna española».
-En toda Europa hay dialectos, lenguas maternas, pero en general cualquier ciudadano europeo prefiere hablar y escribir en la lengua oficial que llega a más gente, y no le hace ascos a aprender inglés. ¿Por qué cree que aquí hay ese extraño «provincianismo»?
La hispanofobia es patente del progresismo español
-Hace pocos días un ciudadano catalán denunciaba el acoso que sufría en un dominio «.cat» porque no lo usaba en catalán.
-Sí, y después se quejan del Franquismo. La hipocresía de los separatistas es infinita: primero, en la Transición, se pidió la igualdad de las lenguas y para ello se apeló al lógico derecho a educarse en lengua materna. Luego llegó la discriminación positiva con la excusa de contrarrestar el imparable empuje de la segunda lengua mundial. Pero el fin es la extirpación. ¿Se necesita una prueba? Francesc Ferrer i Gironés, senador socialista y posteriormente diputado de Esquerra Republicana confesó en 1985 que no es el bilingüismo lo que desean establecer en Cataluña, sino la extirpación del castellano, a la que consideraba «lengua de nuestros amos» y «señal de dominación y superioridad de la nación vecina».
Lengua y chollos
-Por otro lado, todo este apaño lingüístico viene acompañado de subvenciones, ayudas, componendas...
-Julio Camba ya se reía de todo esto cuando hace un siglo escribió que «ya saben lo que tienen que hacer los currinches que quieran tener éxito: escribir en gallego». Fijémonos en esta contradicción: el porcentaje de libros editados en castellano en España es del 79%, el 10 en catalán, valenciano y balear, el 2 en gallego, el 1 en vascuence y el resto en otras lenguas. Pero, como contraste, el castellano es la lengua de lectura para el 93% de las personas, el catalán para el 4, el vascuence para el 0,4 y el gallego para el 0,3. ¿Cómo se explica esto? Pues con la gente que, por deber «patriótico» o por moda, compra libros que luego no lee, y, sobre todo, con las administraciones autonómicas que derrochan riadas de dinero en subvenciones y en la compra de libros que pasan a pudrirse en almacenes
-Hay medios de comunicación nacionales que insisten en lo de Ourense, en lo de Girona, A Coruña, Lleida... ¿Los medios también tenemos responsabilidad en esta cuestión?
-Efectivamente. Se trata de otra faceta del fingimiento de que la lengua común no existe. España es el único país del mundo en el que se prohiben los exónimos, en concreto, y para colmo del absurdo, los exónimos en español. Es ridículo que en los medios de comunicación se usen sólo los topónimos en las lenguas regionales aunque el locutor esté hablando, evidentemente, en la lengua de Cervantes. Este asombroso comportamiento, paradójicamente, no se extiende a ninguna otra lengua del mundo. Nunca se perpetrará en televisión la cursilería de decir Deutschland, London, Den Haag o Köln, sino Alemania, Londres, La Haya y Colonia. Pero las únicas formas posibles de Gerona, Fuenterrabía y La Coruña han de ser, por miedo reverencial a los sacrosantos hechos diferenciales, Girona, Hondarribia y A Coruña. Y no sólo se han impuesto en la regiones respectivas, sino en todas las demás, en las que, evidentemente, no tienen competencia legislativa, lo que no tiene ninguna justificación. Pero los culpables de toda esta locura no han sido sólo los nacionalistas, sino que el PP y el PSOE comparten responsabilidad a partes iguales.
-Finalmente, ¿puede ofrecernos una pista sobre el camino a seguir?
-La receta es sencilla pero el camino es largo y tortuoso y, sobre todo, hace falta voluntad para recorrerlo: extirpar el totalitarismo lingüístico, educativo, político y mediático implantado en algunas regiones y dar la batalla ideológica a los nacionalismos, lo que no se ha hecho en cuatro décadas por complejos absurdos, debilidad, cobardía, ignorancia y falta de sentido de Estado.
La Universitat de Valencia ofrece aprender catalán a los "erasmus"

Grupos de conversación para aprender español en los que se utiliza el «catalán». Eso es lo que ofrece la Universidad de Valencia (UV) a los estudiantes erasmus que estén interesados en formar parte de su proyecto «tàndem». El programa, según explicaron fuentes académicas, consiste en poner en contacto a estudiantes de intercambio interesados en aprender español con alumnos de la UV que quieran practicar la conversación en idiomas extranjeros.
De esta manera, los miembros del «tàndem», que pueden ser dos o más estudiantes, se organizan para mantener charlas bilingües en las que el estudiante foráneo perfecciona su español, mientras su compañero local hace lo propio con el idioma materno del erasmus en cuestión. Sin embargo, llamativamente, la UV ofrece a los erasmus formar parte de «tandems» en los que practicarán «especialmente» el idioma «catalán». Una lengua que el folleto explicativo al que ha tenido acceso ABC califica como «la propia de la Universidad de Valencia».
El folleto, redactado en inglés —dado que se destina a promocionar el proyecto a los erasmus que cursen parte de su formación en la capital del Turia— explica que los «Tandems lingüístics» son un proyecto del Servicio de Política Lingüística de la UV, diseñado para favorecer el «plurilingüismo» y mejorar las «habilidades con el lenguaje» de los miembros de la comunidad universitaria.
Contra el Estatuto
Así, el tríptico explica que este fomento del plurilingüismo se realiza promoviendo intercambios conversacionales «en todas las lenguas posibles», pero «especialmente en catalán (sic), la lengua propia de la Universidad de Valencia».
Una afirmación cuanto menos llamativa, ya que choca de un lado con la voluntad de los estudiantes erasmus —que suelen decantarse por universidades españolas precisamente para aprender castellano—, pero sobre todo con la realidad del Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, que establece el «valenciano» como la lengua propia de la región.
No obstante, la UV, como el resto de universidades públicas de la Comunidad, se ha distinguido por la defensa del uso del término «catalán» en el ámbito académico para referirse a la lengua valenciana, lo que ha originado no poco conflictos.
Curiosamente, desde este magazine hemos investigado más a fondo esta cuestión de los "tàndems", descubriendo que a principio de cada cuatrimestre lectivo, la Universitat, a través de los vice-rectorados de estudios y política lingüística, y el de relaciones internacionales y cooperación, organiza un "encuentro" entre los participantes de los "tándems", llamado "tastallengües", en el cual se realizan intercambios culinarios, catas de productos valencianos y hasta un concierto de un grupo musical de ideología catalanista, "Projecte Batà". ¿Sabe el lector cual es el lugar elegido para estos "encuentros" culturales - lingüísticos - culinarios - musicales? Pues, ni más ni menos que la sede de ACPV (Acció Cultural del País Valencià), el conocido edificio de El Siglo Valenciano, situado, según el ínclito presidente vitalicio de la entidad, Eliseu Climent, "en el cor de la Valencia catalana" (C/ Sant Ferran, 12 de Valencia). ¿Quién se encuentra realmente detrás de toda esta cantinela de los "tàndems"? ¿Por qué, siendo un programa de la UV, se utilizan si no las instalaciones de ACPV para celebrar actos relacionados con dicho programa?
Vergonzosa colaboración de la Universitat de Valencia con el entramado asociativo filocatalanista, y vergonzosa manera de financiar sus estúpidas, engañosas, endogámicas y costosas campañas de manipulación y confusión.
Maulets y Cajei desconvocan la coferencia de los ex terroristas en Valencia

Son decenas los recortes de prensa que en estas ultimas veinticuatro horas han inundado la red con diferentes titulares sobre estos actos.
Assemblea de Joves de València-CAJEI i Maulets l’Horta han colgado el comunicado en varios foros y redes sociales. Dichas entidades defienden en su comunicado escrito en catalán, que Terra Lliure jamás quiso matar, y lo dicen a pesar de las mas de 200 victimas de todo tipo, que la banda dejo en todos los atentados a lo largo de su criminal historia, desde 1978 hasta que se disolvió en 1995.
En su línea independentista radical, apostillan que la Asociación de Victimas del Terrorismo, esta denuncia no la han hecho porque exista ningún hecho delictivo, sino por la necesidad de justificar en parte su propia existencia como entidad. A las demás personas y entidades que alertamos y denunciamos estos actos, como viene siendo habitual, nos denominan "fascistas".
También la AJ Valencia, no duda en su muro de Facebook en denominar a la Audiencia Nacional, como “Audiencia NAZIonal” y acabar diciendo "la represión no nos parará". Acompaña como foto de perfil un dibujo de una bandera independentista que reza en catalán: "no habra paz, hasta que la tierra sea libre".
La presión popular ha podido una vez más con el horror nazionalista catalanista y con el radicalismo más rancio, violento y lesivo para la identidad valenciana y los valores constitucionales.
Sólo queda agradecer a la AVT la velada defensa del honor y los sentimientos de las víctimas del terrorismo, y a todas las personas, colectivos y medios que han colaborado en esta campaña de presión popular contra los amigos de los asesinos y del radicalismo catalanista.
La AVT denuncia la charla de Terra Lliure en Valencia
Cuando Catalunya valencianizó su idioma, por Ricardo García Moya






