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El PP tumbó la Llei de Defensa de les Senyes d´Identitat Valencianes

La sociedad valenciana suele poner el grito en el cielo y se rasga las vestiduras cada vez que escuchan a un político valenciano de izquierda pronunciar aquello de "país valencià". Incluso clamamos al cielo cuando vemos que en determinados foros y entornos se utiliza la bandera cuatribarrada de Aragón que el catalanismo ha adoptado como propia, incluso para la defensa de causas tan dispares como la defensa de los derechos de las clases trabajadoras, para manifestarse en contra de los recortes del Consell en sanidad y educación, el día del Orgullo Gay o las protestas anti-taurinas.

Lo que muchos valencianos no saben es que en noviembre de 2007, un grupo de juristas valencianos impulsó una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en Defensa de las Señas de Identidad Valencianas, que, después de la preceptiva recogida de firmas y obtención de apoyos de entidades cívicas y culturales valencianas, fue presentada a debate en les Corts Valencianes, y fue desestimada por unanimidad de toda la cámara. Incluido el "valencianísimo" Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV).

Reproducimos la nota de prensa remitida a los medios por los promotores de la ILP en Defensa de les Senyes d´Identitat Valencianes el 16 de noviembre de 2007:

Tras los continuos ataques que nuestras señas de identidad están sufriendo, no sólo desde el catalanismo más furibundo, sino también de las políticas impulsadas desde el gobierno nacional de Zapatero, un nutrido grupo de juristas valencianos, dirigidos por Juan García Sentandreu y José Manuel Vidagany, impulsan una Iniciativa Legislativa Popular que bajo el nombre de “Llei de Defensa de les Senyes d´Identitat Valencianes” debe ser un elemento de autoproclamación de nuestra valencianía y el respeto a la historia de nuestras señas de identidad.

Sentandreu dijo que “el texto articulado, con un claro contenido foralista, desarrolla los elementos que conforman la personalidad valenciana”, haciendo especial referencia a “la denominación y delimitación territorial, Real Señera, Himno, Llengua Valenciana y al patrimonio económico-cultural valenciano”, donde se incluyen la defensa del campo y la industria tradicional valenciana.

Como indicó el líder valencianista, el propio Preámbulo de la norma denuncia que ni el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana de 1982, ni la más reciente reforma estatutaria aprobada por el PP y PSOE, han sabido profundizar en la recuperación de una historia, de unas leyes y una autonomía acorde con lo que fuera el Reino de Valencia. Así, y como dicen los redactores, la foralidad valenciana para el PP y PSOE se ha quedado reducida a una mera retórica circunscrita a la recuperación del derecho civil valenciano, tal y como realiza el vigente Estatuto de Autonomía, y esto, no sólo supone una manipulación de nuestra identidad como pueblo, sino una renuncia expresa de nuestro territorio histórico a su pleno derecho de autogobierno. A este respecto, José Vidagany indicó que el foralismo es el instrumento aglutinador y donde confluye en la Comunidad Valenciana el regionalismo reivindicativo y el nacionalismo moderado, convirtiéndose en una figura jurídica que respetando la actual estructura constitucional de España, reclama las máximas cuotas competenciales dentro del Estado.

Así Vidagany afirmó que “crear fórmulas artificiales como han hecho vascos y catalanes, desesperados por conseguir un hecho diferencial que les permita seguir aprovechándose del Estado, sólo nos conduciría a convertirnos en una región de segunda al compás de las reivindicaciones nacionalistas, que al final buscan su escape a través del independentismo”, alegándonos y abandonando “un patrimonio identitario y cultural que los valencianos y el Reino de Valencia ha ido conformando a lo largo de muchos siglos de historia”.

La Iniciativa Legislativa se divide en 35 artículos, agrupados en cuatro Títulos, bajo los epígrafes de Título I. De las señas de identidad; Título II. De las características de las señas de identidad; Título III. Del uso, promoción y difusión; Título IV. De su protección.

Bajo esta Ley se recogen toda una serie de medidas legislativas para promocionar nuestras señas de identidad a través de su fomento en la sociedad, fomento en la cultura, su fomento en la educación y su fomento en el ámbito local, además de establecerse como día oficial de las Señas de Identidad Valencianas el 23 de mayo.

Quizás una de las singuralidades que también llaman la atención de esta Ley es la creación del llamado Institut de Defensa de les Senyes d´Indetitat Valencianes, que vinculado a la Generalitat Valenciana y con independencia para el ejercicio de sus funciones, tiene como principal actividad exigir a todas las instituciones u organismos públicos y privados, sistema educativo, partidos políticos, sindicatos, funcionarios y particulares el cumplimiento y respeto de nuestras señas.

La denominación de País Valencià, países catalanes, lengua catalana para referirse al idioma valenciano o la suplantación de la Real Señera por la cuatribarrada, son cuestiones que tienen la calificación de ilegales en esta norma, y por lo tanto, perseguibles y sancionables por el Estado.

Es quizás en el apartado de medidas de protección donde los redactores han tenido especial interés en profundizar en una serie de actuaciones que destinadas a impedir la vulneración de nuestras señas de identidad, no traspasaran los límites de la libertad y democracia instaurados por la Constitución española. Así, la defensa de lo propio se hace perfectamente compatible con otros principios constitucionales totalmente respetables, pero donde los primeros, por su contenido de patrimonio cultural e identitario de los valencianos, adquieren un estatus privilegiado y de mayor rango de protección.La Coordinadora de Entidades Culturales del Reino de Valencia, en reunión del pasado viernes 16 de noviembre de 2007, acordó hacer suyo el proyecto reivindicativo de esta Ley y promover una gran campaña de sensibilización ciudadana con la que su presidente, Juan Romero, desea denunciar los ataques del catalanismo y la pasividad o complicidad de los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, en este tema.

Juan Romero indicó que es el momento de que todo el entramado asociativo valencianista converja en un gran proyecto legislativo de defensa de lo propio, sin recriminar ni atacar a nadie, pero exigiendo el respeto que los valencianos y nuestras señas patrias se merecen.

El presidente de la Coordinadora manifestó que ahora se abre un gran proceso de concienciación y donde se reclama la unidad de todas las entidades culturales valencianistas entorno a esta Iniciativa, que no es de unos ni de otros, sino que debe de ser del pueblo valenciano y de nuestra historia.

Romero indicó que la presentación oficial ante la sociedad valenciana de esta “Llei de Defensa de les Senyes d´Identitat Valencianes” se realizaría el próximo 4 de diciembre a las 20 horas en la sede del Grup d´Accio Valencianista, una entidad cultural valencianista que simboliza mucho de los expresado en esta Ley, y a partir de ese momento, y antes de su presentación formal ante el Letrado de Las Cortes Valencianas, se visitarían todas y cada una de las entidades, asociaciones, colectivos, Ateneos y agrupaciones valencianas y valencianistas para que a través de un procedimiento participativo que ya se determinará, puedan colaborar y adherirse como coautores del proyecto de oficialización de esta Iniciativa Legislativa.

Jamás comprendimos por qué el Partido Popular, que con su mayoría absoluta pudo haber sacado esta Ley adelante, dio la espalda a esta Iniciativa Legislativa Popular.

¿Le siguen pesando al PP los pactos con CiU que les llevaron a oficializar el catalán en la Comunitat Valenciana? ¿O quizás decidieron rechazarla porque la iniciativa no había salido de su seno? Sea cual sea la causa, queda patente que el hecho de tumbar esta ILP representó en su momento una deslealtad más hacia la identidad valenciana y hacia el electorado que les otorgó su confianza en las urnas.

"Morir de éxito", o la debacle del PP valenciano

En el mundo empresarial y comercial, se define el concepto de "morir de éxito" como los problemas derivados de una rotura de stock o imposibilidad de cubrir toda la demanda existente de un bien o servicio que ofertan. Estos problemas van desde la mala publicidad, hasta la prescripción negativa, pasando por la sensación de engaño y la búsqueda de productos alternativos. Esta imposibilidad de cubrir toda la demanda es susceptible de dejar herido de muerte cualquier proyecto empresarial, e incluso de dar al traste totalmente con la organización empresarial.

En el ámbito político, por puro paralelismo, el concepto también existe. En la Comunitat Valenciana, este fenómeno se puede vislumbrar o vaticinar a poco que uno sea un tanto observador, en el Partido Popular valenciano.

Las organizaciones políticas no venden bienes o servicios a cambio de dinero (o al menos no es ésa su finalidad), sino que venden proyectos, ideas, derechos, inversiones, bienestar, solución de problemas, prosperidad económica, beneficios sociales y personales, paz, amor y buen rollo en general, todo ello a cambio de un voto, haciendo uso de ciertas estrategias de comunicación que se apoyan en gran medida en factores emocionales e ideológicos.

Los grandes proyectos de inversión en infraestructuras y eventos que los populares han promovido, y que en su día ilusionaron y engancharon emocionalmente hasta el punto de alterar en parte de la ciudadanía los patrones de autoestima regionales, se nos revelan hoy como un auténtico fiasco generador de déficit e incapaces en su mayoría de cumplir las expectativas económicas para las que se ejecutaron: véase Ciudad de las Artes y las Ciencias, circuito urbano de F1 o la organización de la America´s Cup, por poner ejemplos más que evidentes.

En materia económica y social, y a pesar de los grandilocuentes discursos de Francisco Camps, donde nunca faltan las palabras y expresiones "prosperidad", "bienestar", "generación de empleo" o "motor económico de España", también podemos observar una gran desalineación entre lo dicho y lo hecho. Porque, no nos engañemos: los números cantan: la Comunitat Valenciana está más de 2 puntos por encima de la media nacional en tasa de desempleo. Y 5 puntos si nos referimos al paro juvenil. Los últimos 2 años nos sitúan a la cabeza de España en cierre de empresas y reducción del número de autónomos. La aplicación de la Ley de Dependencia nos sitúa también en el vagón de cola de las autonomías. La deuda autonómica en función del PIB per cápita nos convierte en líderes nacionales. Y el estado financiero y niveles de corrupción y enchufismo en las empresas públicas es evidente, con una RTVV a la cabeza, en una situación de quiebra técnica que es la vergüenza de todas las televisiones autonómicas españolas. O una sanidad que es la 2º por la cola en inversiones de todas las sanidades autonómicas.

Y de todo no va a tener la culpa Zapatero y su desgobierno. Para que los discursos llenos de falacias de Camps fueran ciertos, la Comunitat Valenciana debería arrojar datos macroeconómicos que corroboraran tanta grandilocuencia acompañada de sonrisas profidén.

Hablemos de promesas incumplidas: planes sectoriales para reactivar la industria tradicional valenciana, educación de calidad (40% de fracaso escolar), descatalanización de la administración o el trasvase del Ebro, caso especialmente sangrante ya que el PP aragonés votó a favor de la reforma del Estatuto aragonés en la que se blindaban a perpetuidad las aguas del Ebro.

El Partido Popular valenciano hace tiempo que ha "roto stocks" de ideas y proyectos. Ofrece más de lo que puede abarcar, y las expectativas que genera superan con creces lo que puede ofertar a la ciudadanía. Y cuanto más tarde se produzca en el ciudadano el encontronazo con la cruda realidad, más dura será la caída. Aunque los populares valencianos seguirán exprimiendo su estrategia de pan y circo a modo de insulto a la inteligencia del ciudadano. Tan pronto como se les acabe la pólvora en cuanto a capacidad de enganche emocional, la debacle está, más pronto o más tarde, asegurada. Y las alternativas estamos preparadas para coger el testigo y la asumir la responsabilidad política de la Comunitat Valenciana.