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Éxito en la presentación de "España se rompe por el este", de Rafael Moya Jover, en Picassent




La presentación del libro "España se rompe por el este" del abogado alcoyano Rafael Moya Jover que se realizó el viernes 29 de abril en la Casa de la Cultura de Picassent representó un soplo de aire fresco ante la corriente catalanista dominante a nivel municipal. A los miembros del Consell Local de Coalicio Valenciana, de la sección local del GAV, administradores de la web Valenciafreedom.com y los componentes del Colectiu d´opinio Signes, todos ellos organizadores del acto, se sumaron decenas de personas, tanto de Picassent como de otras localidades: San Antonio de Benagéber, Moncada, Massanassa, Valencia, Turís, Alfafar...

Rafael Moya nos ilustró con sus demoledores argumentos, que, uno a uno, fueron desmontando, en ocasiones con grandes dosis de ironía y reducción al absurdo, las falacias sobre las que se edifica el movimiento catalanista.

El momento cumbre de la exposición de Rafael Moya fue cuando centró sus argumentos en el problema valenciano, marcando como inicio del cáncer catalanista reciente la aparición en el panorama "intelectual" del infausto Joan Fuster, llegando a ser muy crítico con la pasiva y en ocasiones colaboradora actitud ante al catalanismo de la actual clase política, y en la falta de conciencia sobre el problema de la sociedad valenciana.

La introducción de Rafael Moya fue presentada por nuestro el secretario comarcal de comunicación de CV y miembro del Colectiu Signes, Fernando Chiva, quien remarcó la importancia del hecho de haber conseguido presentar esta obra precisamente en Picassent, y en la Casa de la Cultura, centro de operaciones del catalanismo local y lugar de celebración de una de las mayores injurias a la cultura valenciana que se producen en nuestra comarca: el festival de cine en catalán "inquiet".

El libro "España se rompe por el este" está resultando todo un fenómeno, que no deja indiferente a nadie en cuyas manos cae, y que está recibiendo excelentes críticas y felicitaciones al autor desde todos aquellos lugares donde se sufre la lacra del catalanismo, desde el Reino de Valencia hasta Baleares, donde la obra empieza a ser muy comentada también. Los interesados pueden hacerse con un ejemplar del libro en El Corte Inglés, La Casa del Libro y FNAC.

Vídeos del evento:


¿Es imposible un valencianismo socialista?

Procedemos a transcribir un, a nuestro juicio, excelente artículo de opinión del valencianista Carles Recio, publicado en Levante-EMV el viernes 1 de abril de 2011. "Los socialistas invisibles". Y es que, a los socialistas valencianos se les hace imperiosa, a nuestro modesto entender, una renovación ideológica que conlleve la renuncia explícita a las tesis fusterianistas si pretenden ser de verdad una alternativa política al imperio de la gaviota. De no jubilar a la vieja guardia catalanista, el aún hoy PSPV estará condenado por los siglos de los siglos a ser oposición: una oposición gris, triste, deslabazada y cada vez menos capaz de dar una respuesta política a las necesidades y a la voluntad mayoritaria del pueblo valenciano.

Josep Bergón me cita al defender unas siglas que han hundido el socialismo en la Valencia autonómica. Cuando las nuevas hornadas socialistas se han percatado del error sufrido, su nostalgia pretende salvar unas ideas repudiadas democráticamente. El fusterianismo o catalanismo mimético causa repulsión en esta sociedad, salvo aislados ejemplos que confirman la regla. Bergón pretende trazar una relación cronológica entre el valencianismo de Faustí Barberà -discurso de 1902 editado en 1907- y el fusterianismo de los años 60 que creó el PSPV, pero se deja entremedio el socialismo valencianista o valencianismo socialista que existió entre ambos, y que fue arrumbado. Ese grupo de militantes marginados y silenciados en el PSOE de los años setenta y ochenta podemos denominarlos socialistas invisibles, porque nadie desde la izquierda oficial quiso reconocerlos. A esos socialistas invisibles cabe reivindicar ahora, valorando su actuación y legado, para que el partido socialista pueda recuperarse y ser alternativa auténtica.

La izquierda nació internacionalista, pero ya en 1915 el joven republicano Rafael Trullenque aboga en la Casa de la Democracia por un nacionalismo valenciano de izquierdas: «¡Despertemos, nosotros, los valencianos, y unámonos al concierto redentor de Europa! ¡Seamos nacionalistas! ¡Defendamos nuestra nacionalidad valenciana! (?) La República Valenciana ha de ser siempre únicamente valenciana, porque nuestra psicología y nuestros intereses, que son los mismos en todo el reino valenciano, disienten de los de Cataluña y el resto de la Península».

El republicanismo valenciano se reafirmó en esta valencianidad en los partidos Esquerra Valenciana o el Partit Valencianiste d´Esquerres. En este punto se encontró con un valencianizado PSOE que, en aquella época, para nada entraba en el juego procatalán. Todos aquellos socialistas invisibles vivieron el drama de la guerra civil y la posterior represión franquista. Unos tuvieron que exiliarse, y otros padecer el régimen dictatorial. Pero la peor humillación fue descubrir que, acabada la pesadilla, había aparecido un nuevo socialismo rígido y dogmático que les impedía ser socialistas sin abrazar un catalanismo incomprensible de Albiñana basado en cuatro barras, barcelonés idiomático y erradicación de sentimientos valencianistas.

Los socialistas valencianistas se refugiaron en entidades motejadas de derechistas, acusados de traidores al socialismo. Se habían vuelto fachas por defender su patriotismo valenciano como algo compatible con el socialismo genuino que habían profesado toda su vida. En artículos poco difundidos, estos perseguidos políticos lucharon por hacerse oir, aunque con escaso éxito. Quizá el caso más escandaloso sea el de Fernando Valera, fundador del Partido Radical Socialista en 1929 y último jefe del Gobierno de la República en el exilio, diputado y ciudadano valenciano desde 1925. Otro nombre significativo es Francisco Giner Mengual, expulsado del partido por escribir una Introducció a la lingüística valenciana que contradecía las tesis oficiales. El también maestro Jesús Alonso Sentandreu publicó en el Som de 4 de junio de 1981 un ardoroso alegato: «Quien está rayando los setenta, juró la bandera tricolor de la República, luchó por ella en el 36, pasó en campos de concentración y cárceles, soportó una sentencia de doce años de prisión mayor y destierro, tiene autoridad y credencial adecuada?». Don Manuel Cervera Pomer, el 12 de febrero de aquel mismo año 1981, se declara «socialista genético» por haber estado su propio abuelo en la fundación del PSOE en 1879: «Para mi sólo hay dos banderas en esta vida: la republicana y la senyera con franja azul». El también socialista Mariano Zamora Edo mantuvo una sección titulada El Túnel del Tiempo, donde se rescataban testimonios izquierdistas donde se habían defendido postulados valencianistas. Todos esos materiales son muy importantes para el partido socialista si quiere recuperar su memoria histórica.

Cabe señalar por último que incluso quien esto escribe pudo ser uno de esos socialistas invisibles, pues en el año 1978 me presenté en compañía de un compañero de colegio, Valiente, en la sede que el PSOE tenía al principio de la calle Cirilo Amorós con ánimo de afiliarnos, petición que se denegó por ser menores de edad. Ídem nos ocurrió en el PSP de Tierno Galván que estaba en Marqués del Turia esquina a Jorge Juan. Posteriormente, al ir haciéndose más virulenta la batalla de Valencia, esta interrelación entre socialismo y valencianismo se volvió prácticamente imposible y muchos jóvenes de aquella época nos vimos tan condenados a olvidarnos del tema como los genuinos socialistas invisibles. Por eso que al cabo de tantos años el partido socialista esté rectificando nos llena de alegría por lo que significa de normalización de la valencianidad. Y esto no es la conclusión de un autor al que le gusta la ciencia ficción como lúdico entretenimiento -como parece sugerir el amigo Bergón veladamente- sino de un escritor con tres titulaciones universitarias y un Doctorado en Derecho que cuando ha estudiado los temas valencianos los ha intentado tratar con la máxima honestidad, seriedad y rigor histórico.