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La sociolingüística dictamina que el valenciano es una lengua independiente



Según la ciencia de la sociolingüística y desde cualquier ámbito internacional de esta disciplina científica, está plenamente demostrado y comprobado que la Lengua Valenciana es un idioma con una evolución, características e identidad diferente e independiente al de la lengua Catalana. 

 A día de hoy, según la sociolingüística, son dos idiomas separados y autónomos, con rasgos y características diferentes que los configuran como dos lenguas distintas que no pueden aglutinarse bajo una misma normativa lingüística. 

 Está científicamente demostrado que por evolución y origen los dos idiomas presentan tal serie de diferencias que resulta imposible, artificioso e irracional tratar de unificarlos como una única lengua. 

 Hace tiempo ya se demostró (aunque hoy día el catalanismo lo niegue y esconda), que el Catalán es un dialecto de la lengua Occitana, que llegó desde el sur de Francia, durante la Alta Edad Media, a las tierras de los condados Francos de la "Marca Hispanica" (condados desunidos que mucho más tarde se aglutinarían formando Cataluña). Fué en esa época y durante la "Reconquista" cuando esos condados se llenaron de occitanos que hablaban en lengua Occitana ("Languedocien" más concretamente), del que nació el dialecto "Occitano del sur", conocido popular y tradicionalmente como "Catalán". 

 El punto diferencial entre la Lengua Valenciana y la Catalana estriba en que el "Catalán" recibió en la Edad Media un aporte muy importante de hablantes occitanos sobre un substrato de carácter también occitano (más antíguo), mientras que el idioma Valenciano se desarrolló a partir de un substrato mozárabe que hablaba un "romance Valenciano" derivado del latín vulgar, que recibió un aporte mucho más heterogéneo de hablantes. Por un lado había una cuantía moderada de catalanes y por otra un número mucho mayor, en conjunto, de hablantes de carácter propiamente hispánico (aragoneses, navarros, castellanos...).

 Este hecho diferencial entre el Valenciano y el Catalán es el que determina que sean dos idiomas diferentes, ya que al observar los inicios de las dos lenguas queda claro que el Valenciano no nace como un simple dialecto del Catalán, sino como transformación de un romance Valenciano autóctono bajo la influencia de otras hablas romances superpuestas a éste. 

 "Agua pasada no mueve molino", lo que quiere decir que, aunque en la Edad Media (hace 800 años), el Valenciano y el Catalán pudieran haber sido más parecidos, hoy en día están claramente diferenciados y son dos lenguas con una evolución distinta y separada, que pertenecen cada una a un colectivo social y político distinto e independiente el uno del otro.

 El intento de todos los que hoy día, por intereses políticos y económicos, quieren que el Valenciano se parezca artificiosamente al Catalán, es una maniobra involucionista anti-natura que no se ajusta a la realidad evolutiva de la lengua. 

 Por todos los motivos expuestos, la Lengua Valenciana tiene todo el derecho, desde el dictamen científico de la sociolingüística, a mantener su nombre histórico de "Valenciano" o "Lengua Valenciana", a tener una normativa lingüística propia valenciana y a defenderse de todos los ataques que padece por parte de los grupos pan/catalanistas que quieren cambiarle su nombre por el de "Catalán" y transformarla en Catalán aplicándole artificiosamente la normativa lingüística catalana (todo eso con el ánimo de incluir a las tierras valencianas dentro de unos ficticios "Països catalans" ("Eurorregió"), para darle mayor peso político a las ambiciones separatistas de Cataluña respecto al Estado Español).

 2004 © Valencià d'Elig

Autor: Valencia d'Elig 
 (Nomes versio en Castellà · Solo versión en Castellano)

 http://www.valenciadelig.cjb.net

Cuando Catalunya valencianizó su idioma, por Ricardo García Moya

És lo que som recupera hoy este llamativo artículo de Ricardo García Moya, publicado en Las Provincias el 24 de mayo de 1996, donde el autor pone de manifiesto la influencia que el idioma valenciano, como lengua literaria y de gran prestigio, tuvo sobre el catalán durante el siglo XVI.

Sorprende el epígrafe, pero es correcto. Hacia 1600, Andreu Bosch se desesperaba por la tendencia extendida en Cataluña de dar supremacía "e imitar a la Lengua Valenciana" (Títols d'honor. Perpinyà, 1628).

Esta influencia también afectaba al mismo Bosch, pues, aunque critica que sus compatriotas "mudaran la vocal a, en e" (p. 27) razonaba que escribir "las nostras ciencias" era menos correcto que "les nostres ciencies".

En las mismas fechas, el catalán Onofre Pou, con su "Thesaurus", llevaba hasta Perpignan el léxico valenciano: otonyo (no tardor), chiquet y chiqueta, iglesies, chulla, mija, servisis, carchofa, giner, puncha, etc.

Con esta inmersión idiomática (deseada, no impuesta), una parte de Cataluña y Aragón valencianizaron su idioma a fines del siglo XVI. Fuera de esta influencia quedaron la parte oriental del territorio, incluida Barcelona. Eran tiempos en que el mismo Cervantes diferenciaba la dulzura del valenciano de la ruda "lengua gascona y catalana" (Quijote, II, Cap. 60), aludiendo erróneamente al occitano como gascón.

Relacionado con el problema actual, un rotativo catalán reconocía que: "la independencia de un país ha Ilevado a codificar como una lengua distinta la que se consideraba dialecto. Así lo hizo Noruega a comienzos de siglo respecto al danés. Y así está ocurriendo hoy en la antigua Yugoslavia donde el serbo croata, codificado a mitad del siglo pasado y lengua común en la Yugoslavia de Tito, se ha escindido en cinco lenguas distintas. En las últimas conversaciones de paz en territorio norteamericano croatas, serbios y bosnios se presentaron acompañados de sus respectivos intérpretes para traducir unas lenguas que los expertos consideran que difieren menos entre sí que el catalán y el valenciano" ("La Vanguardia", 10-IV-96).

Aquí sucede lo contrario. Las oficinas de inmersión (especialmente en las Universidades de Alicante, Castellón y Valencia) compiten para ver cuál catalaniza más eficazmente, arrinconando al valenciano y español. Alegremente, con dinero del contribuyente, editan libro tras libro con la finalidad citada.

Prototipo de estos ejemplares sería "Els valencians i la llengua normativa" (Generalidad, 1995); ensayo sembrador de confusión que, por ejemplo, afirma que el adjetivo "petit" está vivo en Alcoy, criticando al diccionario del GAV por negarlo.

Una cosa es que autores como Fullana, ingenuamente, recogieran arcaísmos como "esser o freturar" y palabras fronterizas; y otra muy distinta es utilizar como prueba de idioma vivo el léxico de los alumnos alcoyanos víctimas de la inmersión, o el de los funcionarios reciclados en catalán.

El autor -olvidando que no está arriba del Cenia- escribe "vuit, gener, mica, amb, mots, seva, tasca", y condena el léxico (bellea, giner, chiquet...) que en 1600 era publicado en Perpignan como paradigma de culto.

Igual finalidad busca "Obres impreses en català al País Valencià" (Diputación de Valencia, 1989), donde figuran Blasco Ibáñez y Martí y Gadea como escritores "en catalán".

Curiosamente, si hubo un autor preocupado por la lengua valenciana fue precisamente Joaquín Martí y Gadea, que pasó su vida tratando de conocer el alma de "nostre Reyne de Valencia" (él escribía Reyne).

Martí y Gadea destacaba la singularidad de "La llengua valenciana, per la riquea de veus, modismes y gracia (...) superant a la catalana" (Gadea: Tipos,1908, p. 298). El alcoyano (de Balones) defendía su autonomía respecto de la catalana, algo que también oculta del lexicólogo Corominas, saqueador impenitente de la obra de Martí y Gadea, de la que selecciona lo concordante con su teoría inmersora.

Por mucho que manipulen, la lengua de Martí y Gadea es distinta a la del norte. Valga de ejemplo estas frases, respetando ortografía y léxico del alcoyano: "U que va pedre en Alcoy, ariava en peus de plom. Com es riurán de nosatros els companyers, per tindre rellonges d'arena y de boljaca. La Llonja te riquea y bellea. Els jagants junt a la casa vestuari. La sencillea y el títul d'atre; vorán y llegirán els articuls per primera vegá els jovens, ahon hia festa. En el sigle dènau contava en tres millóns en dinés,terres y molíns de paper".

Gadea depuraba su léxico y adoptaba libremente vocablos foráneos, sin imposiciones; aunque sean discutibles algunos. Por ejemplo, él (lo mismo que todos los valencianos en 1900), no usaba la preposición "fins"; prefería escribir el neologismo "dasta", por coherencia con el habla viva. Lo de "fins" lo reservaba para traducir el plural del adjetivo castellano fino: "Alicantins, pocs y fins", locución de origen alcoyano que incluye en "Tipos y modismes".

Pero las decisiones sobre el rechazo o aceptación referentes al idioma las debieran tomar los valencianos (no los inmersionistas del catalán, claro).

Todas las innovaciones léxicas y gramaticales que el pueblo valenciano ha ido incorporando a su idioma son "científicamente" desprestigiadas, puestas en la lista de indeseables y -como es sabido- sustituidas por las dictadas por el Institut d'Estudis Catalans.

Y lo peor es que estos culturicidas viven de los impuestos.

Desmontando el catalanismo: "Valenciano y catalán, un testimonio científico desinteresado

Reproduim aci un articul d´opinio aparegut en el digital www.elperiodic.com, firmat per Miguel Bataller, el 18/07/2011. No compartim plenament les teories occitanistes de l´orige del valencià, estimant com a més plausible l´existencia d´un romanç prejaumi en substrat iber, base llatina, producte de la barreja i "corrupcio" de les llengües de tots els posteriors moradors de la terra valenciana, principalment araps. Pero este text mos indica que el camp de la filologia encara no ha tancat la qüestio de l´orige de la llengua valenciana, i que no és de rebut donar per vàlida i dogma de fe la teoria de la reconquesta que el catalanisme porta com a bandera i unic argument vàlit. La ciencia no pot mai ser taxativa, i, des de la pluralitat d´idees i teories, té que arribar el dia en el que estes qüestions siguen per fi de nou posades damunt de la taula, no donant per bona una teoria exclusivament per qüestions politiques.

Aci teniu l´articul de Miguel Bataller:

Me ha hecho llegar un buen amigo, un artículo aparecido en el diario LEVANTE, del 14 de Septiembre de 1980, y escrito por el profesor de Filología Románica de la Universidad de Munich BERNHARD WEIS.

Lo reproduzco íntegramente, para que vean como se apreciaba en aquellos años en los ambientes académicos centroeuropeos, la naciente confrontación entre nuestras dos lenguas, o si mejor se quiere de las dos variantes dialectales de la lengua de OC.

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“Yo no hablo la lengua valenciana, pero en cambio conozco la historia suya.

En mi país de la Alemania Federal y mucho más en la Universidad de Munich donde yo trabajo, no se conoce la lengua catalana; sólo la provenzal de Oc es conocida.

Ahora que estoy de vacaciones en Alicante, unos dicen que el catalán es universalmente conocido, y eso no es cierto.

El Instituto Románico de Munich, conoce muy bien la lengua de Oc y sus dialectos españoles que son el valenciano, el catalán y también el mallorquín, pero de los tres, sólo del valenciano se conoce su gramática –en desuso- y su literatura; no así del catalán que es desconocido.

Yo estoy muy extrañado de leer en periódicos de Alicante sobre estas cuestiones.

Parece que la lengua valenciana va a ser enseñada en las escuelas, y unos catalanistas se oponen, por decir que todo es catalán, y eso no es verdad, porque el valenciano es anterior al catalán.

Comparaciones absurdas y hechas con irresponsabilidad, nos dicen que el valenciano es dialecto del catalán, y eso es lo mismo de idiota que decir que el mejicano es un dilecto del guatemalteco.

Todos olvidan que mejicano y guatemalteco son hijos del español, como catalán mallorquín y valenciano son hijos de la lengua de Oc.

Si está claro que el valenciano procede del lemosín y el catalán y el mallorquín del provenzal, pero todos son hijos de Oc.

De todas maneras la gran Literatura Valenciana de los Siglos XIV, XV y XVI barrió el provenzal de Cataluña, valencianizándo ese dialecto.

Precisamente por eso, yo puedo decir que el catalán puede ser un dialecto del valenciano, pero nunca al revés.

Conocidos universalmente y en mi Universidad son muy estudiados valencianos autores de esos siglos, y pongo por ejemplo a Ausias March, Viurés, Juan Martorell, Ruiz de Corella y Jaume Roig junto con los trobadores Salas, Pierre Vidal, Berenguer de Palazol, Perdigón y otros cientos de más de trobadores.

Pero nunca un catalán se estudia en mi Universidad, y sí, provenzales portugueses e italianos, junto con los valencianos.

Muy conocido de romanistas es el diccionario valenciano de Juan Esteve.

También se sabe en mi país que la lengua valenciana fue universal, al ser puesta como obligatoria por Alexandre VI, Papa que era valenciano y obligó a los Cardenales a ser aprendida.

Por eso el Colegio Español de Roma, es heredero de la Antigua Academia Romana de la Lengua Valenciana del Papa que he dicho.

Todas las pocas muestras de escritos antiguos catalanes antes de Ausias March son provenzales; eso es cierto en absoluto.

Después de Ausias March, todos los escritos catalanes, son ya valencianos ya que la lengua de Oc es muerta desde el siglo XII.

Por eso todos los escritos lemosines son ya valencianos son gran literatura, mientras en Cataluña y en el Sur de Francia su habla vulgar es el “patois”; solo campesinos y menestrales lo hablaban.

En Valencia no, y había una gran literatura, conocida universalmente.

Por eso digo yo también, que el primer escrito hoy conocido en habla valenciana es lemosín de Oc, como es Organya.

Es texto valenciano antiguo poco estudiado, pero aparece en Aragón de influencia valenciano-lemosina y no del provenzal-catalán.

El provenzal en Mallorca se ha conservado.

Por eso yo puedo afirmar científicamente que el catalán “puede ser dialecto del valenciano o del mallorquín” pero nunca al revés si la lengua de Oc se considera muerta.

Pero si se considera viva, entonces los tres son hijos de Oc.

Y si la lengua de Oc es muerta, hoy el valenciano, madre del catalán debería de ser.

Y lo que se ha dicho que el valenciano se compara al catalán, como el guatemalteco se compara al español, es muy absurdo falso e idiota.

Si el catalán es guatemalteco, el valenciano como español es.”

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Hasta aquí la trascripción literal de lo que aparece en ese artículo publicado hace 31 años por una autoridad descontaminada, que analizaba el tema desde la objetividad y la distancia.

En las tres últimas décadas, intereses políticos ajenos a la realidad histórica que este lingüista teutón nos expresa en un español, no perfecto, pero si muy comprensible, han querido reescribir una Historia de la Filología inexistente, y malversando dinero a manos llenas comprando todas las voluntades que se vendían, han edificado una “verdad virtual” por la que nos quieren hacer ver que “los burros vuelan”.

Y efectivamente, vuelan con una facilidad pasmosa por los cielos de nuestra Comunidad Valenciana, vendiendo su Lengua y su Historia por un “plato de garbanzos”

Imagino la reacción airada de los catalanes, y sobre todo de los “catalinos”, pero por mucho que mientan o contra argumenten, no podrán borrar el testimonio histórico-científico del Profesor Weis.

Mis opiniones no valen nada, pero el testimonio de este señor, si parece determinante para desmontar todas las “historias para no dormir” que nos han contado, sin llegar a creerlas ellos mismos, pero eso si, les han servido para comer mejor, por indigesta que haya sido la alimentación que han ingerido.

Miguel Bataller

http://www.elperiodic.com/opinion/colmichel/2516_valenciano-catalan-testimonio-cientifico-desinteresado.html

Desmontando el catalanismo: historia del idioma valenciano

Valencia fue fundada por los romanos en el año 138 a.C., (Valentia), primera colonia romana en España, de la época íbera quedan vestigios en monedas y lápidas donde aparecen nombres de personas, ciudades, villas, ríos y de montañas ibéricas, romanizadas durante la dominación romana; por eso se puede afirmar que más de las tres cuartas partes de las palabras que constituyen el tesoro léxico de la Lengua Valenciana, (al igual que la Catalana y la Mallorquina), tienen raíces de la lengua romana, bien vulgar, bien clásica. Aunque estudios sobre filología de las lenguas románicas en España, encuentran abundantes sedimentos lingüísticos procedentes de la fusión de palabras íberas y celtas en la lengua romana vulgar o romance.

Dominio Musulmán

Durante la ocupación islámica de la península Ibérica, iniciada en el siglo VIII d.C., permanecieron muchos pobladores iberorromanos en los territorios dominados por los árabes. Esto fue así primordialmente por un par de razones. No existían unos medios de transporte eficaces para la huída, por lo que la movilidad de la población era muy reducida. Y también porque, de forma generalizada, no se masacraba a la población civil conquistada, sino que se le permitía continuar viviendo con sus costumbres siempre que se sometiesen como siervos, no causaran problemas y contribuyesen con el pago de impuestos y servicios al mantenimiento de la nueva clase dominante (los musulmanes). En otras palabras: los vencidos eran la mano de obra explotada que generaba la riqueza disfrutada por los vencedores.

Los "mozárabes" o pobladores autóctonos iberorromanos sometidos por los árabes hablaban en latín vulgar. Dicho latín vulgar con el paso del tiempo fue perdiendo su uniformidad, (si es que en algún tiempo la tuvo), evolucionando y diferenciándose de unas zonas de la península a otras.
La lengua mozárabe hablada en la mayor parte de los territorios de la actual Comunidad Valenciana ya participaba de rasgos que le son propios al actual Valenciano, tal y como ha llegado a demostrar Lleopolt Penyarroja en su libro "El Mozárabe de Valencia".
Como bien apunta este autor, el problema del "mozarabismo", a la hora de explicar el nacimiento del Valenciano a partir de él, es que se identifica al "mozárabe" únicamente con "el iberorromano cristiano que vivía en tierras musulmanas", sin plantearse que "mozárabe" en la verdadera vertiente lingüística de la palabra sería "el iberorromano, de religión cristiana o convertido al Islam, que vivía en territorio musulmán y que continuaba manteniendo su lengua romance".

Así pues, aunque cierto número de iberorromanos hubieran podido llegar a ser islamizados (por la fuerza o no) y hubiesen abandonado su religión cristiana, eso no significaría necesariamente que hubieran perdido su lengua derivada del latín vulgar y hablaran exclusivamente en árabe.
Solo tenemos que darnos cuenta lo difícil que resulta hoy día, a pesar de los medios técnicos con los que contamos, erradicar de un grupo social y humano su idioma y sustituirlo por otro extraño. Por tanto, mucho más complicado sería en aquellos tiempos hacer que los mozárabes dejasen de hablar en romance, más aún si tenemos en cuenta que musulmanes y mozárabes no convivían mezclados, sino en poblaciones o arrabales separados unos de otros, y con estrictas normas sociales que prohibían y castigaban las relaciones entre ambos grupos (tal y como luego continuó sucediendo cuando los cristianos reconquistaron las tierras musulmanas hispánicas).

Reconquista cristiana

En el momento de la reconquista cristiana del Taifa de Valencia por parte del rey aragonés Jaume I "el Conquistador" y sus tropas cristianas, habría que preguntarse qué cantidad de "mozárabes" existían en tierras valencianas. Evidentemente, no estamos hablando de "mozárabes cristianos" solamente, sino de todos aquellos iberorromanos que continuaban hablando romance, aún reconvertidos a la religión islámica (entre otras cosas para evitar las represalias de los fundamentalistas islámicos).
Además, de la misma forma que existieron "criptojudíos" y "criptoislámicos", (judíos o moros "convertidos" al cristianismo solo en apariencia y que mantenían a escondidas su original religión hebrea o islámica), también existieron los "criptocristianos"; mozárabes que adoptaron la religión islámica solo en apariencia, mientras que de forma secreta mantenían sus creencias cristianas y su lengua romance. Es lógico pensar que todos estos "criptocristianos", tras la reconquista, regresarían a través de una nueva "conversión" a su original religión cristiana, engrosando el número de personas de habla mozárabe entre los cristianos de las tierras valencianas.

En la constitución de los fueros del Reino de Valencia, Jaime I mandó la traducción de los fueros al valenciano ("Para que los valencianos de todo el reino los entiendan y puedan cumplirlos" ordenó que se tradujeran a la lengua que el pueblo hablaba: el romance).

Reino de Valencia

Gracias a los fueros concedidos por Jaime I, el Reino de Valencia fue totalmente independiente de la Corona de Aragón.

Muchos de los que llegaron con las tropas de Jaume I y sus prohombres, fueron "mozárabes" valencianos que huidos tiempo atrás de la invasión musulmana hacia territorios más al norte peninsular, ahora, reclutados como soldados, regresaban a sus lugares de origen, reintroduciendo la misma lengua romance que ellos o sus antepasados hablaban cuando vivían allí; y por consiguiente sumándola a la de los "mozárabes de lengua" (cristianos o no) que habían permanecido en la zona.

El desinterés catalán por la reconquista de Valencia se evidencia por los resultados de los llamamientos del rey para las sucesivas expediciones, pero tiene una justificación: los catalanes no podían ver a Valencia como una prolongación de su propio territorio porque hasta el siglo XIV las tierras al sur del Ebro (desde Gandesa a Amposta) formaron parte del reino de Aragón, no del condado de Barcelona ni de ningún otro condado catalán. Por otro lado fueron los díscolos nobles aragoneses, tales como Pedro de Azagra o Blasco de Aragón, quienes con sus iniciativas personales comenzaron a señorear parte del territorio valenciano y el rey, inquieto por esta tendencia particularista, asumiría el proyecto muy tardíamente.

En la primera llegada de los conquistadores, el profesor Ubieto considera que un 51% serían aragoneses, un 12% catalanes y los otros 37% navarros, provenzales, castellanos, etc... El total de repoblaciones durante la edad media, apenas aumentaron el 5% (según Amparo Cabanes) de la población total del Reino de Valencia.

En el libro de Antonio Ubieto, que estudia el "llibre del Repartiment" y el "llibre dela Avehinaments", demuesta que los repobladores venidos de la "Marca Hispánica Catalana" son escasos (1'2% en 1387, 4'2% en 1401 y 2'5% en 1475) , por lo que su influencia en el hablar romance fue mínima. [Romance Valenciano] . Pero además muchos de estos repobladores éstas eran mozárabes valencianos que tiempo atrás, habían huido hacia el norte y noroeste peninsular buscando refugio en tierras cristianas y que bajo la presión demográfica, el desarraigo y la escasez de medios de subsistencia en aquellas tierras norteñas, regresaban ahora como repobladores cristianos, hablando su romance valenciano.

Ello aclararía por qué el idioma Valenciano actualmente posee fuertes características diferenciadoras con el "Catalán oriental" hablado en la "Catalunya Vella". Existen evidencias que apuntan a que el idioma Valenciano y "Catalán oriental" ya se encontraban claramente diferenciados en los tiempos de la "reconquista".

En concreto el asunto se clarifica al estudiar el caso de la lengua Balear, la cual posee ciertas características similares a las del "Catalán oriental", al mismo tiempo que presenta el rasgo particular de "parlar salat" de manera generalizada en todas las islas del histórico Reino de Mallorca.

Durante la Edad Media, esas gentes de habla romance fueron muy influidas por los trovadores y los juegos florales de La Provença, cosa que dejó marca en el hablar de los habitantes del reino.

No se puede negar cierto parecido del idioma Valenciano con el Catalán, pero el Catalán no ha sido nunca la lengua del Reino de Valencia. Además, a la hora de explicar los parecidos entre el idioma Valenciano y el Catalán se ha de tener bien presente que el Reino de Valencia fue el primer reino de la península en desarrollar y tener (en los siglos XIV-XV), un "Siglo de Oro" literario (en idioma Valenciano y anterior al Castellano). El esplendor, prestigio e influencia de la literatura Valenciana de estos siglos sobre las otras lenguas peninsulares fue considerable, y más aún sobre la lengua Catalana, que adoptó e hizo suyas formas del idioma Valenciano, algo que propició que el Catalán fuera cada vez más parecido a la Lengua Valenciana.

Tras la abolición de los fueros del Reino de Valencia con mediante el Decreto de Nueva Planta (1707), el reino de Valencia sufrió una ligera castellanización y el idioma perdió algunas de sus palabras en favor de otras castellanas. No obstante, la lengua Valenciana, ha mantenido carácter y personalidad propia, como vehículo de expresión natural del pueblo valenciano. Y ha de reclamar y obtener por todo ello, el rango, la protección, el uso y el nombre que como idioma único e independiente se merece.

Intentos de suplantación del Idioma Valenciano

A pesar de los 800 años de evolución de la lengua Valenciana, a finales del siglo XIX, comenzaron los primeros intentos de anexión de la lengua valenciana por parte del nacionalismo pancatalanista, se llegaron hasta a falsear documentos históricos, como la traducción falseada de Antonio Bofarull del "Llibre de Repartiment del Regne de Valéncia" para inventarse los nombres de las familias catalanas. Estos intentos, deben su origen a la riqueza de esta lengua y sobre todo al interés del pancatalanismo de poseer un Siglo de Oro y una Biblia traducida a su idioma, que en realidad está traducida al Valenciano.

En Lengua Catalana podemos encontrar la extensa cronología del intento de suplantación de la Lengua, parte del intento de suplantación ha sido financiado con dinero público de la Generalitat Catalana, dinero destinado a sobornar a filólogos, entidades pancatalanistas y académicos, para que inventen teorías o falseen documentos históricos. Además de chantajear al gobierno de España (Recortes de prensa sobre pactos políticos) para que una las lenguas (creación de la AVL) y cambiase la definición de la RAE.