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Las 25 Reglas de la Desinformación: manual político para ocultar la verdad

En la medida en que Internet y demás medios aumentan el acceso a la información, las técnicas de manipulación de la opinión pública y ocultamiento de la verdad se van modificando. Estamos en la Era de la Desinformación, donde las prácticas maquiavélicas operan más a través de la inundación, la saturación y la tergiversación que del mero encubrimiento de información.

A continuación os presentamos una traducción de las 25 Reglas de Desinformación del desinformador H. Michael Sweeney. Estas reglas pueden usarse tanto para manipular a los demás como para descubrir la manipulación de la que somos objeto. Como todas las cosas, este manual está vacío, es decir, no es bueno ni malo, es solamente potencia y puede ser lo que quieras.

Actualmente en Internet existen varias técnicas como crear perfiles falsos en redes sociales, inventar expertos en temas científicos, generar sitios de conspiración (y autogenerar teorías de la conspiración), sembrar comentarios en los sitios de noticias o sembrar rumores en las redes sociales para que se viralizen de manera supuestamente orgánica. Si bien estas 25 reglas de desinformación se encuentran redactadas como un manual a seguir para algún siniestro político, se pueden aplicar, y se aplican de hecho, para el establecimiento de una agenda política o para influir en la opinión pública según una estrategia velada.

A este respecto, no podemos dudar en ningún modo que estas 25 reglas de la desinformación son utilizadas en un alto porcentaje a diario en la Comunitat Valenciana por los medios de comunicación afines al duopolio dominante, con la finalidad de desacreditar al valencianismo político, por ejemplo, o de orquestar campañas de desprestigio de rivales políticos.

1. No obstante lo que sepas, no lo discutas, especialmente si eres una figura pública o un conductor de noticias, etc. Si no se reporta, no sucedió, y así no tienes que lidiar con los posibles problemas (esto es: en nuestra era sólo lo que sucede en los medios es real, lo demás es como una manzana que cae en un bosque vacío).

2. Conviértete en incrédulo e indignado. Evita discutir temas importantes y enfócate en temas periféricos que pueden ser usados para criticar a otro grupo considerado como “sagrado” por algún sector de la población.

3. Evita discutir temas inconvenientes describiendo toda acusación, independientemente de dónde venga, como meros rumores y especulaciones. Si puedes asocia las acusaciones con rumores de “Internet” y dí que se trata sólo de “teorías de la conspiración”.

4. Utiliza la técnica de “la falacia del espantapájaros”. Encuentra un argumento en tu oponente que puedes fácilmente rebatir para hacerte ver bien a su costa. Inventa un tema que en consideración de tu oponente pueda ser fácilmente argumentado en su contra (sin poder probarse) o explota las debilidades de tu oponente llevando la discusión a sus puntos más endebles. Amplifica su importancia de tal forma que las acusaciones que se te hacen parezcan refutarse y los temas de fondo no lleguen a discutirse.

5. Distrae a tus oponentes etiquetándolos y ridiculizándolos con títulos como “conservadores”, “radicales”, “terroristas”, “conspiranoicos”, “racistas”, “fanáticos”, “liberales” “pervertidos sexuales”, “ateos”, “fundamentalistas”, “homofóbicos”, etc.

6. Pega y corre. En cualquier foro público haz un ataque a tu oponente (puede ser una persona o un tema) o a su posición en cierto asunto de forma que puedas retirarte sin que el oponente pueda contestar la acusación. Esto puede hacerse en programas de televisión antes de un corte o en Internet ignorando los comentarios (o editando) de los usuarios y de tu oponente.

7. Cuestiona motivos. Tergiversa o amplifica todo hecho que pueda sugerir que tu oponente opera bajo una agenda personal oculta.

8. Invoca autoridad. Conserva tu autoridad o allégate algún tipo de autoridad o experto para presentar tu argumento con suficientes tecnicismos y jerga minuciosa para ilustrar que eres “alguien que sabe”. (Esto es lo que en México se conoce como “un choro mareador”).

9. En casos extremos: hazte el tonto. No obstante la evidencia o la lógica de un argumento, evita discutir ciertos temas deslegitimándolos, invalidando toda discusión.

10. Asocia a tus oponentes con noticias viejas o acusaciones pasadas. Esto es especialmente útil antes de una discusión o un evento en el que podrías ser cuestionado. Haz que tu equipo prepare una acusación y fíltrala a los medios poco antes.

11. Haz falsas confesiones. Confiesa un mal menor de manera candorosa para ganarte la simpatía de los demás como alguien que se responsabiliza de sus actos. Esto sirve como un distractor de los verdaderos temas que quieres evitar. (Un ejemplo de esto a gran escala podría ser WikiLeaks, donde es posible que el mismo sistema corrupto que WikiLeaks expone haga una especie de confesión de sus “pecados menores” haciendo creer a las personas que lo que se filtra sontodos sus pecados o conductas corruptas y no hay nada más grave, descalificando, por ejemplo, los ataques del 9/11).

12. Los enigmas no tienen soluciones. Llena de giros, contradicciones y detalles complejos una situación para que parezca demasiado difícil de resolver. Esto hará que la verdad se pierda entre el arsenal de desinformación o que el público pierda interés.

13. Utiliza regresiones y digresiones para evitar llegar al punto de un tema que te es inconveniente.

14. Exige soluciones completas. Evita los asuntos nodales requiriendo que tus oponentes solucione el crimen (o el asunto en cuestión) completamente. Argumenta que antes de solucionarse este asunto (el cual es demasiado complejo) todo lo que se discuta son suposiciones.

15. Llega a conclusiones alternas moldeando los hechos. Esto requiere cierta creatividad y es básicamente una forma de alterar las piezas de un rompecabezas para que formen la figura que necesitas.

16. Desaparece la evidencia o los testigos. Esta es una de las técnicas más usadas por la élite más poderosa: cuando detectan que alguien está por hablar o cobrar importancia (y tiene un discurso inconveniente) simplemente se desaparece (por ejemplo, en el caso de John F. Kennedy).

17. Utiliza comparsas o colegas a través de los cuales puedas cambiar el tema (estos sujetos pueden o no saber que son parte de esta estratagema). Esta es una variación de la típica técnica del chivo expiatorio, sólo que prefabricada.

18. Emocionaliza y antagoniza. Si estás por ser atacado lleva la discusión a temas emocionales o antagónicos que cautiven la atención de los demás. De igual forma toca puntos sensibles en tus oponentes que puedan generar respuestas emocionales que los haga perder el control. Esto también puede ser usado para distraer argumentando que tus oponentes son ”demasiado sensibles a la crítica”.

19. Pide pruebas imposibles. Lleva la discusión hacia el requerimiento de pruebas como exigencia para seguir discutiendo un tema y pide pruebas que son demasiado difíciles de obtener pero que tienen una cuota de relevancia sobre el tema que se discute.

20. Evidencia falsa. Introduce nueva información o pistas diseñadas para entrar en conflicto con lo que presenta tu oponente. Esto es útil para neutralizar temas sensibles e impedir su resolución.

21. Llama a una investigación legal o de algún cuerpo de poder que pueda investigar los hechos. Seguramente al ser parte del sistema podrás influenciar lo que se dice en el caso y lo que se filtra a los medios, así como obtener una resolución benéfica. Esto te dará mayor legitimidad. Esto puede usarse también como un movimiento ofensivo al llevar a alguien inocente a un proceso judicial (este persona puede ser un enemigo o simplemente alguien mediático que acapare la atención del público).

22. Elabora una nueva verdad. Crea tu propio panel de expertos, autores, líderes etc., o coopta a los existentes para forjar a través de una investigación científica o académica una nueva versión de los hechos o un tema que pueda distraer a la opinión pública. Esto te permitirá, si es que llegas al punto de tener que discutir el tema que quieres evitar, conseguir autoridad.

23. Crea eventos de distracción masiva. Similar a los anteriores —sólo que explícitamente—, crear historias en las noticias que acaparen la atención pública como una novela de suspenso es una de las tácticas de desinformación más usadas (por ejemplo: El Chupacabras, los mineros chilenos, etc.).

24. Silencia a tus críticos. Utiliza tu poder para sobornar o chantajear a las personas que tienen información negativa sobre ti o que se interponen en tu camino. (Esto es también una práctica común de las empresas en el caso de la competencia para bloquear innovación científica que va en contra de sus intréses económicos).

25. Desaparece. En caso de que las cosas se pongan demasiado calientes en la cocina, simplemente date a la fuga. Tus conexiones te mantendrán escudado y podrás vivir en un paraíso fiscal, gastándote el dinero del erario tranquilamente. Y, ¿quién sabe? Tal vez en unos años, con la memoria de corto plazo de la sociedad y tu capacidad de ingeniería de la opinión pública, puedas regresar como si nada hubiera ocurrido.


Fuente: http://vigilantcitizen.com/latestnews/the-25-rules-of-disinformation/

Desmontando el catalanismo: ¿Franco prohibió el catalán?

«No es cierto que el catalán estuviera estuviera prohibido durante el franquismo. Lo que pasa es que no era oficial, se podía escribir en catalán y se podía publicar en catalán, pero no era oficial».
Con estas declaraciones, vertidas al diario El Mundo el 21 de diciembre de 2009 durante el transcurso de una extensaentrevista, la escritora catalana Mercedes Salisachs ha sido la última en corroborar públicamente lo que ya sabíamos los impermeabilizados a la intoxicación informativa actual, quienes hemos vivido en aquel periodo o leído sobre él. Más recientemente, en la edición de El Periódico del 16 de julio de 2010, y a la pregunta de por qué se había ido a Madrid a estudiar Derecho, el barcelonés Eduard Punset ofrecía la siguiente clarificadora respuesta:
«Mi padre me mandó a Madrid porque yo apenas hablaba castellano. Él era muy liberal, y era muy sabio. Sabía que no podíamos prosperar sin saber bien castellano».
Economista, escritor y, en los últimos años, conocidísimo divulgador científico, Punset nació el 9 de noviembre de 1936. El periodo al que se está refiriendo, por tanto, aquél en el que creció y se educó, es el franquismo.

Ésta es una cuestión de capital importancia para los separatistas, que basan su peculiar concepto de nación en la existencia de una lengua autóctona. En manos de ellos, no es la lengua herramienta de comunicación, sino arma política y factor identitario. Un distintivo étnico. Son nación, principalmente, porque tienen una lengua diferente. Y en consecuencia, todos los territorios donde se habla catalán —o dicen ellos que es catalán lo que se habla— les pertenecen como parte de su soñado imperio de los Países Catalanes (Valencia, Baleares, la franja oriental de Aragón, etc.).

La ingeniería social nacionalista ha considerado siempre de vital importancia desplazar el español de la sociedad catalana para precipitar la fractura de España. El bulo de la prohibición lingüística supuestamente padecida durante el franquismo es agravio que ahonda en el victimismo inherente a este movimiento ideológico. Pero que, sobre todo, le resulta impagablemente útil para justificar la imposición del catalán con medidas coercitivas. Claras violaciones de los derechos civiles y las libertades individuales, como la inmersión lingüística o el multado de rótulos comerciales, nos son cínicamente presentadas por los secesionistas como intentos legítimos de corregir cuarenta años de desventaja histórica frente al español por una supuesta prohibición durante la dictadura.

En la edición del 30 de marzo de 1969 (en pleno franquismo) del diario barcelonés La Vanguardia, encontramos la noticia sobre una sentencia del Tribunal Supremo por la que se condenaba al periodista Nestor Luján, director del semanario Destino, a una pena de ocho meses de prisión y 10.000 pesetas de multa por haber publicado en la secciónCartas al director de su número 1.577, correspondiente al 28 de octubre de 1967, la misiva de un lector titulada «El catalán se acaba». La sentencia del Supremo, que confirmaba en apelación una anterior del Tribunal de Orden Público, consideró probado que en dicha carta «se vertían conceptos de tipo ofensivo para la lengua catalana, cuyo libre uso particular y social se respeta y garantiza».

Sin salir de la hemeroteca de ese periódico, en la página 7 de su edición del 9 de junio del 19 de junio de 1952, puede observarse el anuncio de una editorial, Biblioteca Selecta, que oferta una colección de libros en catalán (El vent de garbí, de Josep Pla, Coses vistes, Bodegó amb peixos, L'illa dels castanyers, Pa i raIm, Un senyor de Barcelona,y El carrer estret, éste último Premio Joanot Martorell del año anterior).

El 24 de junio de 1960, La Vanguardia comunicaba la convocatoria del premio Sant Jordi de novela, a cuyo importe de 150.000 pesetas podían optar todas aquellas obras «inéditas y originales, escritas en lengua catalana, de una extensión no inferior a 250 hojas holandesas (21x27), mecanografiadas a doble interlínea y escritas por una sola cara, con un margen de 3 centímetros».

Y es que, durante el anterior régimen, la producción literaria en catalán no sólo no estuvo perseguida, sino que fue fecunda. La siguiente es una relación de galardones concedidos a escritores en dicha lengua:
Premio de Honor de las Letras Catalanas
◦ 1969 Jordi Rubió i Balaguer (historiógrafo y bibliólogo).
◦ 1970 Joan Oliver (Pere Quart, escritor).
◦ 1971 Francesc de Borja Moll i Casasnovas (filólogo y editor).
◦ 1972 Salvador Espriu i Castelló (escritor).
◦ 1973 Josep Vicenç Foix (escritor).
◦ 1974 Manuel Sanchis i Guarner (filólogo e historiador).
◦ 1975 Joan Fuster i Ortells (escritor).
Premio Joaquim Ruyra de narrativa juvenil
◦ 1963 Josep Vallverdú, por L'abisme de Pyramos.
◦ 1964 Carles Macià, por Un paracaigudista sobre la Vall Ferrera.
◦ 1965 Desierto.
◦ 1966 Robert Saladrigas, por Entre juliol i setembre.
◦ 1967 Emili Teixidor, por Les rates malaltes.
Premio Josep Pla
◦ 1968 Terenci Moix, por Onades sobre una roca deserta.
◦ 1969 Baltasar Porcel, por Difunts sota els ametllers en flor.
◦ 1970 Teresa Pàmies, por El testament de Praga.
◦ 1971 Gabriel Janer, por Els alicorns.
◦ 1972 Alexandre Cirici, por El temps barrat.
◦ 1973 Llorenç Villalonga, por Andrea Victrix.
◦ 1974 Marià Manent, por El vel de Maia.
◦ 1975 Enric Jardí, por Historia del cercle artistic de Sant Lluc.
Premio Prudenci Bertrana
◦ 1968 Manuel de Pedrolo, por Estat d'excepció.
◦ 1969 Avel∙lí Artís-Gener, por Prohibida l'evasió.
◦ 1970 Vicenç Riera Llorca, por Amb permís de l'enterramorts.
◦ 1971 Terenci Moix, por Siro o la increada consciència de la raça.
◦ 1972 Oriol Pi de Cabanyes, por Oferiu flors als rebels que fracassaren.
◦ 1973 Biel Mesquida, por L'adolescent de sal.
◦ 1974 Desierto.
◦ 1975 Baltasar Porcel, por Cavalls cap a la fosca.
Premio Lletra d'Or
◦ 1956 Salvador Espriu, por Final del laberint.
◦ 1957 Josep Pla, por Barcelona.
◦ 1958 Josep Carner, por Absència.
◦ 1959 Ramon d'Abadal, por Els primers comtes catalans.
◦ 1960 Clementina Arderiu, por És a dir.
◦ 1961 Josep Vicenç Foix, por Onze Nadals i un Cap d'Any.
◦ 1962 Joan Oliver (Pere Quart), por Vacances pagades.
◦ 1963 Joan Fuster, por Nosaltres els valencians.
◦ 1964 Josep Benet, por Maragall i la Setmana Tràgica.
◦ 1965 Jordi Rubió, por La cultura catalana, del Renaixement a la Decadència.
◦ 1966 Manuel de Pedrolo, por Cendra per Martina.
◦ 1967 Gabriel Ferrater, por Teoria dels cossos.
◦ 1968 Marià Manent, por Com un núvol lleuger.
◦ 1969 Xavier Rubert de Ventós, por Teoria de la sensibilitat.
◦ 1970 Joan Teixidor, por Quan tot es trenca.
◦ 1971 Alexandre Cirici, por L'art català contemporani.
◦ 1972 Joan Coromines, por Lleures i converses d'un filòleg.
◦ 1973 Maurici Serrahima, por Del passat quan era present.
◦ 1974 Joan Vinyoli, por I encara les paraules.
◦ 1975 Vicent Andrés Estellés, por Les pedres de l'àmfora.
Premio Mercè Rodoreda de cuentos y narraciones
◦ 1953 Jordi Sarsanedas, por Mites.
◦ 1954 Pere Calders, por Cròniques de la veritat oculta.
◦ 1955 Lluís Ferran de Pol, por La ciutat i el tròpic.
◦ 1956 Manuel de Pedrolo, por Crèdits humans.
◦ 1957 Mercè Rodoreda, por Vint-i-dos contes.
◦ 1958 Josep Maria Espinàs, por Varietés.
◦ 1959 Josep A. Boixaderas, por Perquè no.
◦ 1960 Ramon Folch i Camarasa, por Sala d'espera.
◦ 1961 Estanislau Torres, por La Xera.
◦ 1962 Jordi Maluquer, por Pol∙len.
◦ 1963 Carles Macià, por La nostra terra de cada dia.
◦ 1964 Joaquim Carbó, por Solucions provisionals.
◦ 1965 Víctor Mora, por El cafè dels homes tristos.
◦ 1966 Guillem Viladot, por La gent i el vent.
◦ 1967 Terenci Moix, por La torre dels vicis capitals.
◦ 1968 Jaume Vidal Alcover, por Les quatre llunes.
◦ 1969 Robert Saladrigas, por Boires.
◦ 1970 Montserrat Roig, por Molta roba i poc sabó.
◦ 1971 Gabriel Janer Manila, por El cementiri de les roses.
◦ 1972 Josep Albanell, por Les parets de l'insomni.
◦ 1973 Jaume Cabré, por Atrafegada calor.
◦ 1974 Beatriu Civera, por Vides alienes.
◦ 1975 Xavier Romeu, por La mort en punt.
Al respecto, el profesor italiano de la Universidad de Barcelona, Giuseppe Grilli, ha declarado: «La literatura catalana vivió su mejor momento durante el franquismo, la nueva hornada debería tomar ejemplo». («La leyenda negra del catalán…». ABC, 18-12-2008).

Otros hechos relevantes relacionados con la lengua son:
1942. Aparece el libro Rosa mística, de Mossén Camil Geis, editado en Sabadell e impreso por Joan Sallent en catalán.
1944. Desde ese año, se hace obligatorio por ley que las universidades con Filología románica incluyan la asignatura de Filología catalana. Un decreto sobre la ordenación de la facultad de Filosofía y Letras, firmado por Franco con fecha del 7 de julio, introduce tres horas semanales de Filología Catalana en la Universidad de Granada. Josep Vergés, fundador de Destino en 1939 junto con Ignacio Agustí y el poeta Joan Teixidor, establecen el 6 de enero de 1944 el premio Eugenio Nadal que daba a conocer a la joven Carmen Laforet y a su novela Nada. El galardón descubrió a narradores tan importantes como Miguel Delibes, Ana María Matute, Rafael Sánchez Ferlosio o Carmen Martín Gaite.
1945. Con apoyo y subvención del Gobierno, se celebra el centenario de Mossén Cinto Verdaguer.
1947. Se otorga el premio Joan Martorell para novela en catalán. Son premiados Celia Suñol, por su novela Primera Part, y El cel no és transparent, de María Aurelia de Campmany. Se crea el premio Ciudad de Barcelona.
1949. Para narraciones cortas se crea en la Casa del Libro el premio Víctor Català, así como los premios Aedos para biografías, Josep Ysart para ensayos y el Ossa Menor que ideó el gallego-catalán José Pedreira, que se cambió luego el nombre por el de Carles Riba a la muerte de éste, en su honor.
1951. Se otorga un premio a la poesía en catalán con la misma cuantía económica que a la española. Posteriormente el premio se amplia a otras actividades culturales, como teatro y bellas artes. José Mª Cruzet funda Ediciones Selecta para obras escritas en catalán. En colaboración con Aymà concede el Joanot Martorell al insigne veterano de la pluma Josep Pla por su creación El carrer estret.
1952. En la visita de Franco a Cataluña, en el mes de junio, se inaugura la cátedra Milà i Fontanals para el estudio científico de la lengua catalana.
1955. El poeta y escritor José Mª de Sagarra recibe la orden de Alfonso X el Sabio con ocasión de la publicación de su obra en catalán titulada Memories.
1956. Nace el premio Lletra d'Or, sin recompensa económica y tiene como galardón una F de oro, con la que se distingue al mejor libro del año anterior escrito en catalán. El primero en recibirla fue Salvador Espriu, por Final de Laberint.
1959. Los premios barceloneses Crítica se incorporan a la producción en catalán.
1960. El Centro de Lecturas de Valls, inicia un curso de lengua y literatura catalana de carácter público. En Barcelona se crea el premio Sant Jordi para novela, dotado con 150.000 pesetas, cantidad análoga, intencionadamente, a la del Nadal. Con subvención del Gobierno se celebra el centenario del poeta Joan Maragall.
1965. El gran poeta y canónigo de la catedral tarraconense, don Miguel Melendres, edita su obraL'esposa de l'anyell, un poema en catalán de doce mil versos. Encuadernado en rica piel blanca, lo lleva el Arzobispo de Tarragona, doctor Arriba y Castro, al Papa Pablo VI, que recibe complacido esta singular muestra de la lengua catalana que le llega de España. El Ateneo Barcelonés monta un curso de Filología Catalana. A los Premios Nacionales de Literatura, se le añade el Verdaguer para producción en catalán.
1966. Barcelona rinde homenaje a su ilustre hijo Maragall, en el que intervienen Gregorio Marañón, Pere Roig, José María Pemán y Ruiz Jiménez. En los jardines que llevan el nombre del poeta, en Montjuic, se le eleva un busto. Radio Tarragona organiza a través de sus antenas unos cursos de catalán con profesores especializados.
1967. La Diputación de Lérida dota una cátedra de Lengua catalana. La Diputación de Barcelona acuerda dar cursos de catalán en todos los centros culturales dependientes de la corporación y fundar la cátedra de Lengua Catalana en la Facultad de Teología de San Cugat (Barcelona).
1968. Editorial Destino completa el Nadal con el nuevo premio Josep Plà, concedido a Onades sobre una roca deserta, de Terenci Moix. En la lista de quienes lograron este galardón figura lo más florido de la narrativa catalana: Baltasar Porcel, Teresa Pàmies, Cirici Pellicer, Marià Manén, Enric Jardí, Llorenç Villalonga, Jaume Miravilles o Jordi Sarsaneda. En Gerona se otorga por primera vez el premio Prudenci Bertrana. Edicions 62 comienza la publicación de la Gran Enciclopèdia Catalana por fascículos (adquiribles mediante suscripción).
1969. Nace el Premi d'Honor a les Lletres Catalanes, destinado a la consagración de escritores noveles.
En el panorama teatral también podemos comprobar cómo, por ejemplo, la sección de espectáculos de La Vanguardiadel 3 de junio de 1944, anuncia la representación de tres obras en catalán en el Palacio de la Música: La nena donada al blau, El ram de primavera y La Filoseta.

O que los ejemplares del 15 de febrero de 1952 de dicho periódico daban cuenta del estreno, a las diez y media, deL'alcoba vermella (de José María de Sagarra) en el Romea. Mismo teatro que programaba en su sesión infantil de la tarde otra obra, también en catalán, El rei que no reia.

Precisamente para los niños, en 1956, la empresa barcelonesa Hispano Americana de Ediciones, S.A. lanza la colección de tebeos en catalán Història i Llegenda (‘Historia y Leyenda’). Adaptaban historias populares de carácter fantástico-histórico y ambientación medieval recogidas por el escritor Joan Amades en su libro Les cent millors llegendes populars (‘Las cien mejores leyendas populares’) Cada ejemplar estaba ilustrado en blanco y negro a lo largo de sus 10 páginas. El tirà de Burriac (‘El tirano de Burriac’), La porta daurada (‘La puerta dorada’) y L’espasa de virtut (‘La espada de virtud’) fueron, por orden de aparición, los 3 primeros de un total de 28, que empezaron vendiéndose en los kioscos al precio de 1 peseta.

En 1961 la revista quincenal en catalán Cavall Fort con el objetivo de estimular la lectura en el público de entre 9 y 15 años de edad. Junto a historietas, cuentos y tiras cómicas, en la publicación se daban cita grandes nombres de la literatura catalana, como Salvador Espriu, Maria Aurèlia Capmany, o Montserrat Roig. Su editorial, Edicions 62, es la misma que en 1968 comenzará la publicación de la Gran Enciclopèdia Catalana. En los años sesenta salen a la venta en catalán las historias del célebre personaje creado por Goscinny y Uderzo: Astèrix el gal (‘Astérix el galo’), La falç d’or (‘La hoz de oro’) y Astèrix i els gots (‘Asterix y los godos’) son los primeros títulos de la saga. Y es a mediados de esa década cuando el periodista y escritor Joaquim Ventalló se encarga de traducir los cómics de Tintín dibujados por el belga Hergé; Tintín al país dels sòviets (‘Tintín en el país de los soviets’) inauguró esta colección en catalán.

El sector musical vio nacer, durante la década de 1950, el fenómeno de la Nova Cançó(‘Nueva Canción’) con autores que graban una extensa discografía en catalán, como Lluís Llach, Quico Pi de la Serra, Guillermina Motta, Ovidi Montllor, La Trinca, Núria Feliu y Joan Manuel Serrat; Maria del Mar Bonet en mallorquín; y Raimon en valenciano. En septiembre de 1963, una todavía desconocida cantante que comenzaba, Salomé, ganó el 5º Festival de la Canción Mediterránea (como recoge la noticia de La Vanguardia, del 24 de septiembre de 1963), celebrado en Barcelona, con la melodía en catalán Se'n va anar(‘Se fue’), que compusieron dos autores provenientes de la Nova Cançó: Lleó Borrell y Josep Maria Andreu (vídeo 1).

Poco tiempo después, en las navidades de 1964, el Ministerio de Información y Turismo promovió una macrocampaña propagandística para conmemorar los veinticinco años de paz en España desde el final de la Guerra Civil. Enormes carteles fueron instalados por toda la geografía nacional en español, catalán y vascuence.

Para concluir, en una de las tomas del NO-DO (vídeo 2) sobre la visita que Franco realizó a Cataluña en 1962, con motivo de las terribles inundaciones provocadas en la comarca del Vallés por el desbordamiento del río Ripoll, el 25 de septiembre, y que causaron un millar de muertos así como cuantiosos daños materiales, puede observarse una pancarta de bienvenida a Barcelona con el siguiente texto, en español y catalán: «Viva Cataluña. Visca Espanya».

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Fuente: http://catalibanes.blogspot.com

El particular via crucis de Francisco Camps

Estamos en Semana Santa: tiempo de reflexión y tradición popular, donde conmemoramos la crucifixión de Cristo y su resurrección. Los últimos momentos de la vida de Jesús se resumen en el recorrido de los famosos via crucis, cuyas etapas o estaciones son:

  • Primera Estación: Jesús en el huerto de los Olivos.
  • Segunda Estación: Jesús, traicionado por Judas, es arrestado.
  • Tercera Estación: Jesús es condenado por el Sanedrín
  • Cuarta Estación: Jesús es negado por Pedro
  • Quinta Estación: Jesús es juzgado por Pilato
  • Sexta Estación: Jesús es flagelado y coronado de espinas.
  • Séptima Estación: Jesús carga la cruz.
  • Octava Estación: Jesús es ayudado por Simón el Cirineo a llevar la cruz.
  • Novena Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
  • Décima Estación: Jesús es crucificado.
  • Undécima Estación: Jesús promete su reino al buen ladrón.
  • Duodécima Estación: Jesús en cruz, su madre y el discípulo
  • Decimotercera Estación: Jesús muere en la cruz.
  • Decimocuarta Estación: Jesús es sepultado.
  • Decimoquinta Estación: Jesús resucita.

Supongamos por un momento que en vez de ser Jesús de Nazaret el arrestado, juzgado, castigado y finado, hablásemos de Francisco Camps, nuestro excelentísimo presidente autonómico. ¿No cree el lector que hablaríamos de un via crucis muy diferente? Vamos a comprobarlo...

Primera Estación: Camps, pletórico, contempla desde la terraza del edificio Veles e Vents la entrada de los veleros participantes en la última edición de la America´s Cup, un evento que le ha proporcionado gloria infinita, baños de multitudes y un motivo más para inflar sus discursos de palabrería vacía pero grandilocuente. Hasta el sol parece esbozarle una sonrisa y guiñarle un ojo, en señal de aprobación y complicidad.

Segunda Estación: Unos agentes de la fiscalía anti-corrupción, cual vulgares "men in black" con traje y gafas incluidos, irrumpen de repente en el Veles e Vents... la oscuridad se cierne sobre Paco. Se aproximan a su púlpito y le comunican mediante citación oficial que les acompañe.

Tercera Estación: Ya ante el juez Garzón, cabecilla del sanedrín anti-corrupción, es acusado de hasta ¡cinco! delitos diferentes, que van desde la prevaricación al cohecho, pasando por la financiación ilegal del partido.

Cuarta Estación: Cuando Camps es preguntado por su relación con el Bigotes, y el Bigotes a su vez preguntado por Camps, ambos niegan hasta conocerse... pero Garzón tiene en su poder unas grabaciones en las que ambos se dedican lindezas y palabras de amor: "amiguito del alma", "Álvaro, cómo te has pasado con el regalo de las niñas", "te quiero un güebo, hijoputa".

Quinta Estación: El juez De La Rúa, amigo de Camps, decide lavarse las manos como Pilatos a la hora de juzgarle, archivando el caso y pasando la pelota a otro tribunal.

Sexta Estación: Aquí es donde a Paco Camps le llueven mil críticas y acusaciones, especialmente desde sectores de la oposición. El linchamiento es merecido, sin duda. Incluso algunas voces de su organización se pronuncian al respecto. Muchos quieren moverle la silla, y aprovechan la coyuntura para filtrar información y así imposibilitar su reelección como candidato a la Generalitat.

Séptima Estación: Aquí es donde la historia empieza a variar... Mientras Jesús cargó con la cruz, Paco Camps lo va a evitar a toda costa. De inmediato, los teléfonos de las redacciones de Las Provincias, Canal 9 y la Cope empiezan a echar humo. La orden es clara: lavarle la cara al ínclito president a toda costa. ¿La estrategia? Contrarrestar las acusaciones con vendettas y más acusaciones hacia todo el que alce la voz contra el president. Y, en todo caso, ante noticias de flagrante indiscutibilidad, silencio mediático. Todos quietos y callados.

Octava Estación: Del mismo modo que Simón ayudó a Cristo a llevar la cruz, a Paco debe ayudarle alguien a llevar la suya. Genial idea: vamos a cargarle el paquete a alguien de confianza, pero lo suficientemente tonto como para actuar de chivo expiatorio ante la opinión pública, al menos durante una temporada, y así desviar las miradas de la pretendidamente impoluta imagen política de Camps. Ricardo Costa, alias "Richie Lacoste", será el elegido.

Novena Estación: Mientras Jesús, en esta estación, daba una lección de sincero pundonor a sus sufridoras devotas y las tranquilizaba, Camps hacía lo propio con la militancia. Un par de baños de multitudes ante sus más fieles y aborregados palmeros y medios de comunicación afines serían más que suficientes para que los "tontos útiles" del entorno gaviotil sigan creyendo que "después de Paco, no hay nada".

La Décima Estación es la que nos queda por ver... podrá prometer, podrá patalear, podrá poner a su presidente nacional, el centrista y blando Rajoy, en la picota... pero, indefectiblemente, la más que segura crucifixión pública de Paco Camps está por verse pasadas las elecciones de mayo. La muerte y sepultura política de Camps se augura desde todas las perspectivas posibles, y a buen seguro algunos miembros de la cúpula popular se están frotando las manos, anhelantes y golosos de ocupar la silla presidencial. Ya se sabe que a rey muerto, rey puesto. Lo que podemos tener claro es que la Decimoquinta Estación del via crucis ya nunca le llegará al sr. Camps: la resurrección.